dimecres, 6 de gener del 2010

Dossier de Formación - En Plenas Facultades - ¿QUÉ ES LA SEXUALIDAD HUMANA?

http://www.fsyc.org/epf/Materiales/sexualitatcast.pdf

“Anticoncepción en la relación de pareja”

Dr. Adrian Sapetti Médico especialista en psiquiatría. Psicoterapeuta. Sexólogo clínico. Director del Centro Médico de Sexología y Psiquiatría.

Se puede leer este artículo en este link http://www.sexovida.com/educacion/anticoncepcion.pdf

MUJERES, UN CAMINO HACIA LA IGUALDAD Y LA DIVERSIDAD

Texto: Isabel Mª Valverde Moreno
Secretaría de la Mujer de USTEA-Granada

Acostumbradas y acostumbrados, como estamos, a observar el uso comercial que la publicidad estática y dinámica (léase, carteles y anuncios televisivos), suele aplicar a la figura de la mujer, a la mayor parte de las ciudadanas y ciudadanos no le extraña que algunos creativos publicitarios sigan con el tópico de la mujer como ‘oscuro objeto del deseo’ para un mundo que piensa y actúa en masculino. La colada, como la educación de hijas e hijos, sigue siendo tarea de mujeres y el éxito del varón, sea en forma de coche o de agua de colonia, lleva aparejado la consecución de una mujer espléndida. Está claro que estamos hablando de ‘género’, es decir, de las características culturales que esta sociedad define como ‘femeninas’.
Pero otra cosa bien distinta es el sexo, que hace alusión a los caracteres físicos, anatómicos y genitales de carácter biológico. La distinción, pues, entre sexo y género se hace imprescindible. Resulta necesario deslindar ambos conceptos si no queremos caer en la trampa del machismo inveterado y retroceder a  momentos históricos cavernícolas no tan lejanos en el tiempo.
La IV Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Pekín, tras ardua batalla dialéctica con ideologías y religiones, fue la primera ocasión en que se habló de la salud sexual de la mujer, entendida como capacidad para disfrutar de una vida sexual satisfactoria y sin riesgos para la salud, y se desligó del concepto de reproducción, cuya responsabilidad compete tanto a mujeres como a hombres. La generación de los 60-70 asistió a las primeras presiones de las mujeres por conseguir que la píldora se recetase sin las cortapisas que imponían las conciencias bienpensantes de la clase médica. Eran los primeros intentos por buscar la liberación, aunque sólo se ciñera al fuero interno, a través del encuentro activo de la satisfacción sexual en las relaciones heterosexuales sin miedo a quedar embarazadas. Los anticonceptivos en general y la píldora en
particular marcaron un hito en esta breve historia de la liberación sexual de las mujeres. Y de los hombres. Sí, digo bien, de los hombres. Porque éstos también se beneficiaron y se desentendieron de su responsabilidad con respecto a la posibilidad del embarazo. Y se ahorraron los riesgos que, para la salud, representa la ingesta diaria de estrógenos. El negocio multinacional que significa la venta masiva de anticonceptivos requiere la existencia de unas consumidoras sumisas y resignadas, confundidas por los estudios e investigaciones (encargados por las empresas farmacéuticas) que hablan de la inocuidad de tales productos. Aún hoy día cabe preguntarnos (1): ‘¿Para quién es la píldora el anticonceptivo ideal? ¿A quién ha liberado la píldora?’ Nos queda todavía mucho terreno por andar en este sentido.
No obstante, hay que reconocer que, en el ámbito educativo, los tímidos intentos que se llevan a cabo en escuelas e institutos por la educación afectivo-sexual nos hacen abrigar la esperanza de un futuro en el que hombres y mujeres afronten la aceptación positiva de la propia identidad sexual, desligándola de factores
discriminatorios de género. Tímido intento, porque no está generalizado y porque allí donde se produce todavía sufre presiones y obstáculos ideológicos y religiosos trasnochados. La formación integral de la infancia y la juventud, desde edades muy tempranas, debe contribuir a contemplar a la persona desde su realidad biológica-sexuada (identidad sexual) y culturalmente construida (rol de género) y a favorecer la igualdad de oportunidades entre los sexos y el derecho a la diversidad en los roles de género. Pero no seamos ilusas o ilusos. La transversalidad con que se contempla en el currículo escolar la educación afectivo-sexual, unida a las presiones sociales de las familias y de algunas instituciones, nos indican que el camino es muy largo y estará jalonado de innumerables dificultades.
Por otro lado, gran número de mujeres vive su sexualidad de forma traumática. Me refiero a la mutilación genital femenina que aún hoy día se sigue practicando en 28 países africanos y de Oriente Medio (extirpación de genitales que mitiga el deseo sexual, fomenta la castidad por el dolor que produce el acto sexual y reduce las posibilidades de relaciones extra-matrimoniales). Mientras la circuncisión que se practica a los varones se considera una medida higiénica, la excisión, en palabras de Thomas Sankara, ex-presidente de Burkina Faso (país que prohíbe la mutilación femenina) está ‘destinada a infundir en la mujer sentimientos de inferioridad’. Pero este caso no agota el capítulo de agresiones. No  menos importante es el incremento preocupante de violaciones que se produce en nuestro mundo occidental llamado ‘civilizado’. En la raíz del mismo se encuentra la actitud de incomprensión y ambivalencia hacia las
víctimas. Sólo uno de cada seis delitos de agresión sexual sale a la luz, según sostiene el psiquiatra Luis Rojas Marcos. Ello hace de la violación el crimen más oculto, silenciado e ignorado, lo que provoca la impunidad de la mayoría de estos delitos. Si a ello añadimos la violencia que a diario sufren las mujeres por acoso sexual en el trabajo y los ataques a la propia intimidad en las relaciones de pareja encubiertos por el malentendido ‘contrato matrimonial’, el panorama de la vida sexual de la mujer nos lleva a la consideración de que aún
hay mucho camino por recorrer y que este camino debemos andarlo mujeres y hombres al unísono. Un camino que conduzca a una mejor comprensión de las diferencias sexuales, de sus posibilidades para el
goce y realización personal, libre de las ataduras conceptuales y actitudinales de esta sociedad anclada en usos y costumbres de poder y dominio feudales. Un camino hacia la igualdad en la diversidad.
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(1) López Cirauqui, M.C. y López Pérez, M. (1998): “30 años de la píldora anticonceptiva”, Meridiana, nº 8, Instituto Andaluz de la Mujer, pp. 16-16)



¿Cómo se inventaron los contraceptivos?

La humanidad ha practicado la contracepción desde fechas muy lejanas. Pueden encontrarse testimonios de su aplicación como instrumento de control de la natalidad paralelo al infanticidio (que se practicó en Europa hasta el siglo XIX) tan variados como antiguos, por ejemplo, en el papiro egipcio Petri, de hacia 1850 antes de nuestra era, o el papiro Ebers, de hacia 1500 antes de nuestra era. Parece probable que los métodos indicados en estos documentos, como la utilización de tampones vaginales impregnados de sustancias diversas (miel, excrementos de cocodrilo en polvo, aceite de oliva, zumo de cebolla, esencia de menta), tuvieran orígenes aún más antiguo. 

El condón (así llamado, según se dice, en honor de un inglés contemporáneo de Carlos II llamado Condom, que habría perfeccionado su fabricación) apareció en el S. XVI como sistema accesorio de prevención de las enfermedades venéreas; la idea de utilizar segmentos limpios de tripa de animales anudados en un extremo fue del italiano Gabriele Fallopio. A partir de 1840 se fabricaron con caucho vulcanizado. No se fabricaron en látex hasta 1930.

Los diafragmas, derivados de los tampones vaginales, tampoco son un invento moderno: desde el S.X los japoneses utilizaban discos de papel de bambú.

La píldora es la aplicación de 2 descubrimientos: la existencia de secreciones humanas anovulatorias (1921) y el descubrimiento de la progesterona (1929). En 1941, el norteamericano Russel Marker descubrió que una planta utilizada como contraceptivo por los mexicanos desde tiempo inmemorial. El Lithospermum ruderale, contenía progesterona.

Fuente: http://eldivandegladys.iespana.es/inventos.htm


MITOS Y PREJUICIOS SOBRE LA REGLA FEMENINA - Shere Hite.

El País Semanal, 21 de Septiembre de 2003
Shere HiteCreen que las mujeres de los tiempos prehistóricos recorrían los bosques protegidas con compresas o tampones?. ¿O iban en libertad, exhibiendo sin miedo (tal vez con orgullo o, al menos, naturalidad), cada mes, la sangre roja que goteaba de sus vulvas?.
Hoy, prácticamente a todas las chicas se les hace creer que lo que existe entre sus piernas no es aceptable, es algo que debe permanecer escondido como sea, es una cosa desagradable y negativa, en la que nadie quiere pensar. Son ideas que persisten en la mujer cuando se hace adulta: no hay más que ver, por ejemplo en el metro, a casi todas las mujeres sentadas con las todillas juntas, mientras los hombres se sientan como les da la gana.
¿Por qué esa diferencia en el lenguaje corporal?. ¿Está relacionada con la menstruación femeninas, o sólo con la vulva y el orificio vaginal?. No es que yo defienda implantar la moda de enseñar la sangre menstrual, pero si me gustaría destacar que la gente necesita darse cuenta de que el miedo y la vergüenza que despierta la sangre femenina puede influir de forma irracional en su opinión sobre si misma y sobre quiénes son las mujeres.
Siglos de rechazo (en los que pasaba de glorificar a vilipendiar el proceso de reproducción, con la idea de que todos los seres humanos nacen del pecado porque son concebidos a través del coito) han producido una actitud negativa hacia la sangre menstrual de las mujeres. Lo llaman "la maldición", las niñas creen que tienen que odiar el momento en el que empiezan a tenerlo (la pubertad, etapa en la que se arroja un manto de silencio sobre esta parte de la sexualidad femenina), y todos los meses se aconseja a las mujeres que se limpien (en algunas religiones deben realizar rituales de purificación), que procuren oler lo mejor posible, y que no hagan el amor con un hombre en esos
días.
Sin embargo, esa sangre tiene un color muy hermoso -uno de los rojos mas bellos-, y no hace falta decir que la sangre masculina y la femenina huele igual. Las transfusiones sanguíneas no tienen sexo, los dos pueden darse sangre mutuamente en caso de urgencia, y la única diferencia es el grupo sanguíneo.
¿Por qué esta visión negativa de la menstruación femenina? Probablemente en algún momento de la antigüedad, este símbolo del poder milagroso de la mujer para concebir y dar a luz recibió el descrédito y la hostilidad de la clase dirigente masculina, que no sangraba ni concebía, por pura envidia. Hoy, después de todos los siglos de ofuscación y confusión, algunos tienen un miedo irracional a esa parte del cuerpo de la mujer; sobre todo durante su periodo. Al fin y al cabo, no es frecuente que los hombres (ni las mujeres) vean a una mujer con las piernas abiertas a la luz del día fuera del ámbito del sexo, así que no suelen tener ocasión de acostumbrase a esa parte de su cuerpo. Siendo un lugar de mitos y conjeturas, como la cara oculta de la luna.
Durante siglos, en Occidente se dijo que no debía practicarse coito durante la menstruación de la mujer porque era "sucio" o "impuro". Seguramente, este tabú nació de que durante ese período era más difícil la concepción. Hoy, la mayoría de la gente ya no cree que tenga que rehuir el sexo durante el periodo, aunque muchas mujeres sí lo evitan durante un día o dos porque tienen molestias o dolores menstruales. Por supuesto, en las tradiciones islámicas y judeocristianas existen algunas normas estrictas que obligan a la mujeres a purificarse mediante rituales especiales tras la menstruación y prohíben la actividad sexual durante esos días. Se exagera mucho por desconocimiento. No hay motivo para evitar las relaciones sexuales por la menstruación.
¿Nuestra actitud respecto a la menstruación femenina es consecuencia de prejuicios o una cosa de lógica relacionada con la higiene?. Algunos dicen que, en la antigüedad, las mujeres usaban una especie de tangas vegetales para contener los fluidos, pero es pura hipótesis. Me pregunto si alguien habrá encontrado alguna cosa en las tumbas de los faraones egipcios -al menos uno de ellos fue una mujer- que dé pistas sobre lo que hacían las antiguas mujeres egipcias en el momento del ciclo menstrual, es posible que su actitud fuera muy distinta a la nuestra, porque su calendario estaba basado en la luna y sus ciclos, estrechamente vinculado a los ciclos menstruales del cuerpo femenino y sus poderes milagrosos.
Por último, queda en el aire una pregunta para el futuro de la sociedad: ¿las mujeres deben mostrarse orgullosas de su periodo menstrual, o adoptar las costumbres sociales y ser discretas?. ¿Es la menstruación femenina -y las actitudes respecto a ella- un elemento clave en la condición de las mujeres?.

¿Cómo se inventó el tampón?

En la Antigüedad los hubo de papiro, papel e incluso césped, pero el que se conoce hoy en día (con aplicador) lo inventó en 1929 el doctor Earle Haas.

Lo llamó “dispositivo catamenial”. El nombre actual procede de Gertrude Tampax, el empresario que compró la patente y empezó a producirlo en masa.





¿Cómo se inventó el desodorante?


El primer “inhibidor de la humedad” se comercializó en Estados Unidos en 1888, y estaba elaborado a base de zinc, mineral que dificulta la producción de sudor.

La publicidad hizo que el invento se difundiera con rapidez. Se hablaba eufemísticamente de la transpiración, pero había excepciones.

En 1919, Odorono publicó un anuncio que decía así: “Señores, señoras: el cuerpo humano puede llegar a oler como el cubo de la basura. Haga algo para que no sea el suyo”. 





dimarts, 5 de gener del 2010

¿Cómo se inventó el vibrador?

El médico británico Joseph Mortimer Granville lo ideó en 1880 para combatir lo que en la época victoriana se conocía como histeria femenina, una dolencia habitual en la época. Se le diagnosticaba a cualquier mujer con síntomas como irritabilidad o pérdida de apetito. La terapia consistía en un masaje pélvico con el vibrador hasta llegar al “paroxismo histérico”, es decir, al orgasmo.







El encargado de un restaurante de Barcelona echa a una madre por amamantar a su hija

Todo sucedió el pasado 30 de noviembre, poco después de las ocho de la tarde. "Iba con una amiga, las dos con cochecitos, y Mireia comenzó a llorar a moco tendido. Le entró una de esas hambres repentinas y vi que no llegaría a tiempo a casa para darle de mamar". Si hubiera sido verano, Norma se habría sentado en uno de los bancos del paseo de Gràcia, como ha hecho en alguna ocasión. Pero hacía frío. "Hice lo que cualquier madre que da el pecho hubiera hecho". Eso es entrar en un local, sentarse en un lugar discreto, tomarse algo y dar de comer a su hija.


La urgencia le pilló en pleno paseo de Gràcia y optó por entrar en el restaurante porque hacía frío. La incalificable situación ocurrió en el restaurante Txapela. Y les sucedió a Norma Abril y a Mireia, su bebé de seis meses. Ambas acabaron al amparo de la marquesina de la parada del autobús 47. La madre, con una gran sensación de impotencia, y el bebé, con la barriga finalmente llena.

"Entramos en el Txapela porque estábamos delante y tenía mesas vacías. Cuando vimos que las tenían preparadas para cenar, yo le comenté a mi amiga que aprovecharía y cenaría unas tapas, porque la niña no podía esperar. Supongo que nos oyeron hablando y por eso el encargado nos dijo ya de entrada que aquello era un restaurante y que qué nos habíamos creído, que allí no nos podíamos poner a dar de mamar". Lo peor de todo, para Norma, es que el responsable del local, según su versión, le llegara a ofrecer el lavabo para alimentar a la niña. "¿Quién come en un váter?

"Lamentablemente no es el primer caso que se ha dado, aunque muy pocas veces las madres se han atrevido a denunciarlo, porque las que lo han hecho han sido criticadas por uno u otro motivo. Muy pocas empresas reconocen lo sucedido y se defienden acusando a la madre de histérica o de cosas como exhibicionismo", explica Eulalia Torres, presidenta de la Federación Catalana de Grups de Suport a la Lactància Materna, ente que se dedica al fomento, el apoyo y la orientación a la madre que opta por este tipo de crianza, recordando el caso de una profesora de Madrid que dio de mamar a su hijo en un comedor universitario y a la que se acusó de exhibirse delante de los estudiantes.

Estocolmo y Hamburgo premiadas con el premio a las Capitales Verdes Europeas.

Estas dos ciudades han sido premiadas con el premio Capital Verde Europea, ya que ambas han sido iniciadoras en dar un uso sostenible al suelo y han sabido establecer soluciones medioambientales. Para dar una idea de esto, basta sólo con decir que el 95% de la población de Estocolmo y de Hamburgo habita a menos de 300 metros de una zona verde.
Este premio ha sido organizado por la Comisión Europea. El certamen , aparte de galardonar, tiene como objetivo principal estimular a las ciudades para que cuiden su entorno y ha evaluado unos diez objetivos ambientales que han sido fijados por el jurado. Entre algunos de los objetivos se encuentran : la contribución a la lucha contra el calentamiento global, el uso sostenible del suelo y la superficie de espacios verdes. Durante el año 2010 Estocolmo conservará el título, y en el 2011 lo mantendrá Hamburgo. España entró en el concurso con las ciudades de Valencia, Vitoria, Zaragoza, Pamplona, Murcia y Sabadell, pero ninguna de ellas pasó a la segunda ronda. 


Tanto Escocolmo como Hamburgo presentan similitudes dentro sus proyectos urbanísticos como incluir soluciones medioambientales bastante avanzadas. En cuanto a las emisiones de CO2 per cápita, Estocolmo las ha reducido en un 25% desde 1990 y en el caso de Hamburgo, las ha reducido un 15%. Así, por ejemplo, Estocolmo tiene la intención de ser la primera metrópoli libre de energías fósiles antes del 2050 ; para esto, ha establecido normas para incentivar el transporte público como la tasa por congestión del tráfico en la que se establecen multas a aquellos vehículos que quedan atrapados en las congestiones de tráfico ( para aumentar la accesibilidad , el uso de vehículos limpios, disminuir los ruidos…). También han sido merecedores de un aplauso sus sistemas de purificación del agua, su elevado nivel de reciclado o la recogida de residuos. Por otra parte, Hamburgo destina un alto presupuesto para el ahorro de energía. En unos 400 edificios se han sustituido más de 200.000 bombillas comunes por otras bombillas de bajo consumo. Stavros Dimas ( comisario del Medio Ambiente ) presentó a las dos ciudades galardonadas como ” modelos para el resto de Europa “






¿Cómo se inventó el lavavajillas?

"Si nadie inventa una máquina de lavar platos, la inventaré yo misma”. Dicho y hecho. Josephine Cochrane se puso manos a la obra y desarrolló en 1886 una rueda de madera con compartimentos individuales que recibía agua jabonosa de una caldera. La inventora liberó a la mujer de una de las tareas domésticas más pesadas, pero no era esa su intención inicial: lo único que pretendía era proteger su fina vajilla china de las “torpes” manos del servicio.




Tasas europeas de ocupación femenina

Las mayores tasas de empleo entre las mujeres corresponden, en 2007, a Dinamarca (73,2%), Suecia (71,8%), Países Bajos (69,6%) y Finlandia (68,5%). Estonia y el Reino Unido superan el 65%, mientras que Austria, Letonia y Alemania se sitúan en torno al 64%. Eslovenia, Chipre, Lituania y Portugal comparten tasas cercanas al 62%. Irlanda (60,6%) y Francia (60,0%) también logran superar la media de la UE 27 del 58,3%.

En cambio, 12 países de la UE cuentan con tasas de ocupación femenina por debajo del promedio. Bulgaria y la República Checa están a escasa distancia, con cifras por encima del 57%. Luxemburgo se queda en un 56,1% y Bélgica, en un 55,3%.

Por detrás de España, figuran Eslovaquia (53%) y Rumania, donde la tasa de ocupación de las mujeres baja hasta el 52,8%. Hungría y Polonia superan levemente el 50%, mientras que cierran la clasificación Grecia (47,9%), Italia (46,6%) y, sobre todo, Malta, con tan sólo un 36,9%.


Suecia tiene 96 semanas de baja por maternidad y España 16.

Según un informe sobre estas prestaciones realizado en sesenta países por la consultora Mercer Human Resource existen grandes diferencias entre los permisos de maternidad remunerados en Europa. Las dieciséis semanas de baja que establecen nuestras leyes sitúan a España en el octavo lugar en el ranking de los países europeos, encabezado por Suecia, con 96 semanas.


El control de natalidad de los antiguos egipcios

Es parte de un artículo de la historiadora Bárbara Ramírez García que quería compartir con vosotros.

Los conocimientos ginecológicos de los antiguos egipcios recogidos en los papiros médicos atestiguan el uso de métodos anticonceptivos exclusivsamente femeninos.
El Papiro Ebers recoge un remedio para que una mujer deje de concebir durante uno, dos o tres años: "moler una medida de puntas de acacia y dátiles. Mezclarlo con miel. Impregnar un tampón e introducir en la vagina".

El Papiro de Kahun aporta otro: "mezclar leche agria con excremento de cocodrilo o natrón y miel".

Aunque a nuestros ojos estos métodos puedan parecer poco efectivos e higiénicos, lo cierto es que las hojas de acacia contienen goma arábiga, que actúa como espermicida.

Del mismo modo, los excrementos de animal o la miel pueden haber constituido métodos de barrera del esperma.

También se usan métodos naturales y menos agresivos, como la prolongación de la lactancia durante dos o tres años para, de este modo, evitar o espaciar los embarazos.




historia de tampones y compresas

Hasta hace unos 70 años, las chicas que "lo tenían" tenían que usar un montón de métodos de protección realmente extraños. Desde la época de las cavernas hasta los locos años 20, las mujeres tenían que ponerle mucha imaginación. Hacían almohadillas de materiales como las esponjas marinas o la hierba. Las mujeres del antiguo Egipto hacían tampones con hojas de papiro ablandadas y las griegas del siglo V antes de Cristo usaban un trozo de madera envuelto en lino como tampón. Otras chicas de todo el mundo usaban:
  • Lana (en el Imperio Romano).
  • Papel (en Japón).
  • Rollos de hierba (en África).

¡Directo al trapo!

En el siglo XIX, la mayoría de las adolescentes y mujeres de Norteamérica usaban una "bolsa de trapo". Estas bolsas se rellenaban con copos de algodón y otros tejidos, para usarlas como almohadillas absorbentes. Pero no se desechaban como ahora: ¡cuando estaban empapadas, se lavaban y se usaban de nuevo! (Así que cuando una mujer de la época decía ¡estoy hecha un trapo!... ¡no era broma!). Si una mujer tenía que viajar, tenía que llevar consigo los trapos sucios hasta que llegaba a casa, o tenía que quemarlos en una chimenea.

A finales del siglo XIX se inventaron las primeras toallas higiénicas desechables, de tamaño "maxi". Sin embargo, a causa de los remilgados métodos publicitarios de aquel momento, nadie tuvo noticia de la invención y fracasaron comercialmente. Más tarde, durante la 2a guerra mundial, las enfermeras empezaron a fabricar sus propias toallas higiénicas desechables, con gasas, estopilla y algodón quirúrgico.
Finalmente, en los años 20, varias empresas empezaron a fabricar toallas femeninas y anunciarlas en revistas femeninas. Las mujeres solían fijarlas con alfileres seguros o de gancho a su ropa interior. ¡Peligroso si se abría el alfiler! También podían sujetarlas con un "cinturón sanitario". Se trataba de una especie de liguero que se ponía alrededor de la cintura. Tenía una correa en la parte delantera que pasaba por encima del pubis y otra por detrás que terminaba en la entrepierna. También se usaban alfileres seguros o de gancho, o lengüetas parecidas a las de un liguero para sujetar la toalla.

Delantal sanitario

Otra opción era el "delantal sanitario". Era algo realmente grande, pesado y probablemente muy caliente. (Pero no "caliente" como si fuera un bikini muy atrevido, sino "caliente": como si usaras ropa interior de goma.) Así es como era:
  • Imagínate una gran solapa de goma, del tamaño de medio delantal.
  • Sujétale un trozo de tela (como un pañal).
  • Átalo a tu cintura como si fuera un delantal, pero con la solapa en la parte posterior. (La parte del pañal cuelga hacia abajo hacia el trasero, y el lado de goma queda apoyado en la falda).
Piensa en ello la próxima vez que una toalla higiénica "maxi" con alas te parezca enorme.

El primer tampón

Los primeros tampones fabricados de forma comercial fueron inventados en 1936 por el Doctor Earl Cleveland Haas y fueron comercializados con el nombre Tampax. Los prejuicios sociales y una información deficiente impidieron que los tampones se popularizaran. Las mujeres estaban preocupadas porque podrían perder su virginidad al usar tampones o que los perderían en plena calle. ¡NO ERA CIERTO!
Sin embargo, tan pronto como las mujeres tuvieron la oportunidad de disfrutar de la comodidad que suponía el uso de tampones, se popularizaron instantáneamente.
En los años 70 y 80 se avanzó en dos sentidos realmente importantes para la protección femenina:
  • Se inventaron las toallas higiénicas autoadhesivas. ¡Se acabaron los cinturones y los alfileres!
  • Se comenzó a permitir la publicidad de tampones y toallas femeninas en la televisión.


Descubren una silla "ginecológica" egipcia de hace más de dos mil años de antigüedad

Un equipo de egiptólogos norteamericanos descubrió en el alto Egipto (sur) una silla de la XII dinastía (1.991 - 1.790 A. C.), concebida especialmente para las mujeres que debían dar a luz, según ha anunciado este domingo el ministro egipcio de Cultura, Faruk Hosni.
La silla, hecha con ladrillos crudos, de 42 cm por 17 cm, con un agujero en su centro, había sido construida para la esposa del gobernador de Abydos (sur). Fue encontrada en los vestigios del domicilio del gobernador por un equipo de la Universidad de Pensylvania dirigido por Joe Wagner, precisa el comunicado.
"La silla tiene incrustaciones de tampones e inscripciones en jeroglíficos que indican el nombre de su propietaria: Arnessent, esposa del gobernador de la región de Abydos, durante el reinado del faraón Senusret III", agrega.

dilluns, 4 de gener del 2010

Feliz año nuevo 2010



Las mujeres no estamos reconocidas con nuestras diferencias biológicas en los protocolos médicos

En México se realizó la primera reunión cumbre de Naciones Unidas sobre las mujeres, en 1975, que inicia la llamada “Década de la Mujer”, donde durante diez años los países se comprometían a investigar la condición de las mujeres del mundo en todos los campos del desarrollo. Un aspecto muy importante para el desarrollo, sin duda, es la salud. ¿Cómo investigar, si no se las incluye en los protocolos médicos?

Excluir a algunas mujeres de la investigación clínica puede ser visto como una protección para esas mujeres, pero también como un riesgo y una limitación para todas las mujeres. De hecho, las activistas por la salud de las mujeres reclaman más investigaciones específicas, ya que la falta de estudios sobre mujeres compromete tanto el estado del conocimiento como la calidad de la atención en salud.

El punto a decidir es si el género es o no una variable importante en la investigación clínica. Entre quienes no la consideran relevante, suele darse el argumento pragmático de que incluir mujeres “modifica la homogeneidad de la muestra”. Para que se entienda bien, esas peculiaridades que tenemos las mujeres interfieren en la capacidad de los investigadores para detectar los efectos sistemáticos del tratamiento en seres humanos (varones). Si se pensara honestamente que la humanidad está compuesta por varones y mujeres, la solución metodológica es muy sencilla: agrandar la muestra y complejizar el estudio invirtiendo más tiempo y dinero. El tiempo y dinero ahorrado por Universidades, laboratorios y Estados, lo pagan las mujeres que sufren los efectos de medicamentos no probados, las embarazadas sin tratamiento o con tratamientos riesgosos, y los fetos con consecuencias no advertidas del uso de drogas no evaluadas. Si no fuera porque el patriarcado impone una escala de valores entre los humanos, y estos sacrificios no afectan a los poderosos, sería un escándalo.

Si el género no es una variable importante en la investigación, no tiene sentido excluir mujeres de las muestras ni definir la homogeneidad o heterogeneidad de la misma en términos de sexo. Y si tiene sentido, si se piensa que el género puede alterar la respuesta a un tratamiento, es obvio que debe incluirse a personas de ambos sexos en número suficiente como para analizar los efectos diferenciales.


La especie humana ha sido prácticamente la única dentro del reino animal que llegado a un nivel evolutivo tal que desvincula la sexualidad de la reproducción

Las especies primates con frecuencia utilizan las extremidades delanteras para estimularse el cuerpo y los genitales. También con frecuencia los primates utilizan sus extremidades delanteras para acariciar a su compañero/a en diversas partes del cuerpo, también en la zona genital. La masturbación, tanto en solitario como en compañía, forma frecuentemente parte de sus juegos, así como las diversas conductas de contacto corporal, caricias y acicalamientos. Estas caricias en zonas genitales y no genitales sirven tanto para obtener placer, como para establecer lazos en un grupo social, reducir agresividad… y conforman ya una sexualidad (primate) en la que la cópula es sólo un juego más entre muchos y ni siquiera el más frecuente.
Pero avanzando en la escala evolutiva, hace su aparición la uretra. Cuando la uretra se abre paso hacia el exterior, el clítoris se desplaza de su ubicación, quedando un poco más alejado de la entrada de la vagina, como se puede observar en las ilustraciones.
La adaptación al bipedismo en el caso de los primates humanos, supuso un acortamiento de los huesos de la pelvis, que trajo como consecuencia un mayor alejamiento del clítoris con respecto del orificio vaginal. Debido a estas modificaciones para las primates humanas la estimulación producida por el pene del macho en el coito no asegura la estimulación del clítoris, al haber quedado éste muy alejado de la entrada vaginal. Por ello, las hembras humanas tienen más fácilmente orgasmos con relaciones eróticas que impliquen una estimulación directa del clítoris (masturbación con la mano, masturbación con la boca del compañero, frotamiento del clítoris con el cuerpo del compañero, etc.) que con el coito, que implica estimulación de la vagina pero no estimulación directa del clítoris.
En realidad estas modificaciones físicas muestran que la sexualidad humana se ha desvinculado definitivamente de la reproducción (y del coito como expresión única o principal), siendo que la erótica humana sirve también a fines no reproductivos (creación de vínculos sociales, expresión de afectos, comunicación, búsqueda de placer…).