dissabte, 1 de gener de 2011

Punset: "A veces invertimos más en un coche que en un hijo"

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Eduard Punset es un divulgador científico (entre otras muchas cosas) que lleva años trabajando para aportar los datos de los últimos descubrimientos acerca del cerebro humano y el comportamiento.

Gran parte de ese trabajo está relacionado con la infancia, ya que defiende la máxima que en Bebés y más hemos comentado varias veces que dice que la infancia es el periodo más importante en la vida de una persona puesto que determinará en gran medida la salud emocional y mental de la persona en su edad adulta.

Ayer mismo publicó una entrada en su blog que he querido comentar, cuyo título llama mucho la atención: “A veces, invertimos más en un coche que en un hijo“.

Los niños que acuden a la guardería suelen ser más agresivos

Comenta Punset que se suelen esconder los resultados de las encuestas y análisis realizados acerca de los niños que acuden a las guarderías porque suelen ser negativos.
Al parecer los niños que acuden a la guardería antes de los cinco años suelen ser más agresivos y violentos en edades posteriores

Si estas conclusiones se esconden, que no lo sé, puesto que yo sí he leído estudios que muestran estos resultados, será porque llevar a la guardería a los niños es la solución más utilizada por los padres y la más apoyada por los partidos políticos que, en sus campañas electorales, prometen cientos de nuevas guarderías como medida para facilitar la conciliación entre trabajo y familia.

A veces, invertimos más en un coche que en un hijo

Con esta frase, Punset nos dice que hay familias que prefieren dedicar más dinero a objetivos como un coche nuevo en vez de hacerlo en la educación de nuestros hijos.
Tal y como explica, las sociedades occidentales han conseguido prosperar y han tratado de respetar la igualdad entre hombres y mujeres (otra cosa es que lo hayan conseguido) incluyendo a la mujer en el mundo laboral.

Sin embargo, para que este proceso en el que la mujer acude al trabajo y el cuidado de los hijos debe recaer en terceras personas sea exitoso, es necesario que se haga en las mejores condiciones, “velando por la calidad de los contenidos físicos y académicos de las guarderías”.

Dicho de otro modo, los padres y la sociedad en general debería destinar más recursos a hacer de las guarderías un lugar en el que los niños puedan crecer de manera más saludable, con ratios de niños por cuidador más bajas, con profesionales formados que respeten los ritmos de los niños, etc. Quizás, de este modo, la diferencia entre los niños que se quedan en casa y los que acuden a las guarderías sea mínima (de hecho ya hay estudios que muestran que cuando un niño tiene una cuidadora amable, tranquila y afectuosa y las ratios son bajas no hay apenas diferencias en comparación con los niños que no acuden a las guarderías).

Pero a veces invertimos más en un coche que en un hijo

Cuando leí el título creí que iba a leer algo muy diferente a lo que finalmente era la entrada del Sr. Punset. Tomé el título de una manera más literal y realmente pensé que es cierto, que muchas familias prefieren dedicar más dinero a comprar un coche o una casa que a educar a sus hijos.
Al comentar esto recuerdo algunos de los casos con que me encontré cuando trabajaba en el servicio de adulto como enfermero (ahora estoy en pediatría). Venían de vez en cuando hombres y mujeres de entre 60 y 70 años, ya abuelos, a hacerse controles de salud y observaba que, en cierto modo, se estaban descuidando

Normalmente tenían sobrepeso, o eran hipertensos o también diabéticos. A modo de prevención y como método para controlar sus enfermedades se les recomendaba hacer una dieta sana más o menos específica, hacer ejercicio todos los días y realizar actividades que les sirvieran para relajarse, pasarlo bien y mantener la mente despierta, activa y entretenida.
Sin embargo no podían hacer bien la dieta, porque hacían comida para los nietos y los hijos y ellos acababan comiendo de esa misma comida. No podían hacer ejercicio porque tenían que quedarse con los nietos y no tenían tiempo material para salir a caminar una hora y lo de las actividades y hobbies les parecía casi un chiste.

“Claro, es que los padres trabajan todo el día”, me decían. Claro, pensaba yo. Es lógico. La mayoría de las familias necesitan dos sueldos para vivir. Sin embargo, algunas veces, seguían explicándome cosas y ahí te dabas cuenta de que sí, hay quien invierte más en el coche o la casa que en los hijos.

-Ahora se han cambiado de piso, y mira que tenían un piso precioso… se han ido a vivir a una casa y claro, tienen que trabajar los dos todo el día para pagarla – me dijo una mujer.
-Pero, si trabajan todo el día para pagarla, ¿cuándo disfrutan de su nueva casa? – pregunté yo.
-Pues nunca, porque el fin de semana se van por ahí porque dicen que después de toda la semana trabajando no les apetece quedarse encerrados en casa.

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