dissabte, 21 de gener de 2012

El parto es nuestro - El triángulo del poder



Por Candy Tejera
Las preguntas más habituales que nos hacen las mujeres que van a dar a luz son de este estilo:
  • ¿Tengo derecho a…?
  • ¿Pueden obligarme a…?
  • ¿Y si me niego a que me hagan…?
El problema está en que las mujeres por lo general nos sentimos perdidas dentro de un triángulo de poder formado por tres vértices: el protocolo del hospital, la ley de autonomía del paciente y las recomendaciones de las autoridades sanitarias. No sabemos muy bien qué significan, qué tiene más peso, ni qué papel tenemos nosotras en todo esto.
Vamos a tratar de explicar de una forma sencilla que significa cada cosa:

El protocolo del hospital
Un protocolo según la RAE es un plan escrito y detallado de un experimento científico, un ensayo clínico o una actuación médica.
En el caso del parto no deberían existir protocolos generales, ni buenos ni malos, es decir ni “científico-humanizados” ni estándar, por que cada parto es un mundo y su desarrollo también. Es imposible conocer de antemano como va a transcurrir un parto.
Lo que puede haber son criterios de actuación para responder en cada momento a situaciones concretas y anómalas que se produzcan. Y aquí es donde hay que sacarse mitos de encima y recurrir a la evidencia científica para discernir qué cosas son normales dentro del parto, y cuáles no. Y cuando un parto es normal, en realidad los sanitarios no tienen que hacer nada, sólo estar disponibles, apoyar a la mujer y supervisar que todo vaya bien.
Para elaborar un protocolo los sanitarios deben conocer los estudios que existen sobre ese tema en concreto y las recomendaciones que hacen las autoridades sanitarias al respecto. ¿Cuál es el problema en España? Pues que la mayoría de los protocolos que siguen vigentes en los hospitales son antiguos y están desfasados.
Las autoridades dicen que los protocolos actualmente existentes en los hospitales deben cambiarse porque los estudios más recientes han demostrado que es mejor hacer las cosas de otra manera, pero los que dirigen los hospitales se resisten al cambio por diversos motivos: miedos, comodidad, orgullo, etc.
Lo que las mujeres tenemos que tener en cuenta es que, en realidad el protocolo es la manera en que en ese hospital han decidido organizarse para atender los partos. Pero el protocolo no es la ley, por lo que no es de obligado cumplimiento para nadie, (ni para los trabajadores ni para los usuarios), por lo que las mujeres no tenemos que someternos a él.
La ley de autonomía del paciente
La ley es otra: Ley de autonomía del paciente (LEY 41/2002, de 14 de noviembre), según la cual tenemos derecho a identificar a los asistentes en el parto, a la información, a decidir, a elegir, a la protección de nuestra intimidad y dignidad, tanto física como moral, y a aceptar o rechazar los protocolos médicos, por lo que volvemos al punto anterior y vamos resolviendo dudas.
Tenemos derecho a pedir una segunda opinión médica y tenemos derecho a que nos informen de cada procedimiento y a decidir qué queremos y qué no mediante el correspondiente “consentimiento informado”.
Las recomendaciones de las autoridades sanitarias
Por último y para terminar de responder a las preguntas hablamos de las Recomendaciones de las Autoridades Sanitarias, véase OMS o el Ministerio de Sanidad. Como su propio nombre indica, las autoridades sanitarias son autoridades, son los “jefes” de los sanitarios ante los que éstos deberían rendir cuentas y quienes deberían guiar la manera de actuar de los sanitarios en los hospitales, pero la realidad es que muchos profesionales están ignorando deliberadamente estas recomendaciones. El “criterio profesional” es respetable siempre y cuando no vaya en contra de la lógica y no perjudique al paciente, y en el caso de la atención al parto muchos de estos criterios son perjudicales y deben reciclarse para adaptarse a dichas recomendaciones.
Entonces: ¿Quién tiene la razón? ¿Quién tiene el poder? ¿Quién puede decidir sobre nuestro parto? Nosotras. Porque es nuestro parto y la ley está de nuestro lado. Sólo conociendo nuestros derechos y ejerciéndolos el parto será nuestro.

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