dissabte, 22 de maig de 2010

Maltrato zero

Hace unos días presencié una de las escenas más tristes que la vida me ha dado a contemplar en persona. Una mujer joven, de unos veinte años, salía cabizbaja de un portal con sus pocas pertenencias repartidas en varias bolsas de plástico. Vestía una impecable blusa blanca, que contrastaba al primer vistazo con su cara llena de moretones y magulladuras.

La historia al completo me es revelada minutos después, por una amiga común, la misma que le ayuda a meter las bolsas en su coche y le anima varias veces, con voz tranquilizadora, a poner una denuncia. La joven maltratada no habla. Se limita a bajar la mirada y a entrar en el coche con gesto vacío, ausente, confundido. Huye de su marido aprovechando que está en el trabajo. El mismo hombre con el que se ha casado unos meses antes, felizmente enamorada. El mismo hombre (si es que la palabra hombre puede alcanzar tanta cobardía) que le ha propinado una severa paliza la noche anterior. Y no era la primera.


Hace unos días, por primera vez en mi vida, la plural sombra del maltrato, de la humillación, de la cobardía masculina pasó frente a mí y se encontró con el reflejo de otras muchas sombras particulares: la de mi impotencia, la de mi rabia, la de mi repulsión, la de mi dolor más primario… Y, casualmente, ocurría el mismo día que se daba el pistoletazo a la campaña Maltrato Zero, destinada a 22 paises iberoamericanos, en apoyo al próximo 25 de Noviembre, Día Internacional contra la Violencia de Género. Una campaña que en España representan músicos, actores, deportistas y rostros conocidos en todos aquellos campos laborales donde el respeto, la cooperación, la tolerancia y el deseo de hacer de este mundo un lugar mejor deben hacerse justos, necesarios y patentes. Una campaña llena de esperanza, de empatía y de ambición de justicia, de la que me siento orgulloso, como persona y como hombre, de apoyar con mi nombre y con mi imagen, en personificación de mi grupo de amigos, de mi grupo de música, El Desván del duende.

No sé qué habrá pasado con la joven de la blusa blanca. Me enteraré en unos días. Espero que haya denunciado, y espero que esa denuncia cause efecto judicial. No todas huyen. No todas escapan. No todas sobreviven a ese terror.

El próximo miércoles, día 25 de noviembre, a las 10 de la mañana, hablaremos de éste y de muchos otros casos similares en la Asamblea de Extremadura. No se trata de hablar, sino de actuar. Pero todo cambio inteligente empieza en las palabras, en la voz, en la comunicación, en este caso concreto: en la denuncia.

El doble eslogan es claro: "De todos los hombres que haya en mi vida, ninguno será más que yo" (para ellas), y "De todas las mujeres que haya en mi vida, ninguna será menos que yo" (para ellos).




En manos de todos está cambiar las cosas. Otra ley, pero sobre todo otra moral social de repulsión ante este tipo de humillaciones a la condición humana, es posible.

Dejo aquí la web oficial de Maltrato Zero y dos noticias relacionadas con la presentación de la campaña en Extremadura:


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