dimarts, 2 novembre de 2010

Micromachismo ¿habías oído alguna vez esta expresión?


En “Micromachismos. El poder masculino en la pareja moderna”, Luis Bonino nos habla de los micromachismos, llamados también sexismo benevolente, terrorismo íntimo, violencia de baja intensidad, etc. Él los define como “pequeños y cotidianos ejercicios de poder” que permiten a los varones hacer lo que quieren pero impiden que las mujeres hagan lo mismo. Se trata de “hábiles artes, comportamientos sutiles o insidiosos, reiterativos y casi invisibles” que los varones utilizan “no tanto para sojuzgar sino para oponerse al cambio femenino”.



Bonino distingue cuatro tipos de micromachismos: utilitarios, encubiertos, de crisis y coercitivos.


Los Mm utilitarios se realizan especialmente en el ámbito de las responsabilidades domésticas y suponen el aprovechamiento de la disposición femenina para el cuidado y la no responsabilización de los varones en lo doméstico. Se naturaliza su rol de cuidadora (de la pareja, de los hijos…) y de mantenedora del vínculo y de la comunicación; se le hacen requerimientos más o menos solapados (¿Dónde está mi camisa? significa Búscamela y dámela); se niega la reciprocidad del cuidado porque yo no sé, etc.


Los Mm coercitivos “sirven para retener poder utilizando la fuerza psicológica o moral masculina. Suponen por ejemplo el uso abusivo del espacio físico (el sillón, la mejor posición para ver la tele…) y del tiempo para sí (descanso, ocio a costa del trabajo de ella…). También apelar a la superioridad de la lógica varonil cuando las mujeres demandan (¡Un poco de seriedad, lo que dices son tonterías)


Los Mm encubiertos “intentan ocultar su objetivo de imponer las propias razones abusando de la confianza y credibilidad femenina”. Crean falta de intimidad a través del silencio, del aislamiento, del mal humor manipulativo y del ninguneo. Éste último supone, por un lado, no reconocer lo valioso de las mujeres: sus necesidades, valores, aportes al bienestar masculino y familiar y, por el otro, sobrevalorar lo poco que brinda el varón, viviendo lo escaso como valioso. También es Mm encubierto la seudonegociación (hablar pero sin negociar en realidad porque él no se moverá de su posición), la inocentización culpabilizadora (¡Exageras, estás loca!) y la autojustificación (balones fuera, hacerse el tonto, el bueno o el inexperto, minusvalorar los propios errores…)

Los Mm de crisis ocurren en momentos en que aumenta la autonomía femenina o se produce una pérdida laboral del varón o una limitación física. Se trata de situaciones en las que la mujer demanda una mayor igualdad y el varón recurre a una especie de resistencia pasiva (¡Tú sabrás que hacer con la casa si decides trabajar fuera!); se da tiempo (posterga el cambio hasta el hartazgo de ella o un ultimátum de separación); aguanta el envite (hasta que se canse) o critica el estilo (Si me lo dijeras de otra manera).

Los efectos de los Mm sobre las mujeres son:
- Sobreesfuerzo psicológico. Disminución de sus reservas emocionales y de energía para sí y para el desarrollo de sus intereses vitales.
- Inhibición del poder personal. El desarrollo personal se hace lento. Aumentan las actitudes defensivas, de queja ineficaz. Se recurre a la mano izquierda para recuperar poder.
- Inhibición de la lucidez mental (tontificación). Bloqueo de las acciones valientes, críticas, eficaces…
- Deterioro de la autoestima y de la autocredibilidad. Inseguridad, incompetencia, impotencia...
- Malestar difuso, irritabilidad crónica…

Los efectos en la pareja son:
- Relación asimétrica, no igualitaria, autonomía de los varones a costa de las mujeres, supremacía de los intereses de los varones…
- Culpabilización a la mujer por el deterioro del vínculo. Ella se queja inútilmente, él se inmuniza no escuchando. El mandato de género hace que la mujer se autoinculpe y que no se reconozca el machismo.
- La convivencia se convierte en una guerra fría, en un lugar donde la mujer no se puede relajar.

La violencia es una pirámide. En la punta están los asesinatos. Debajo el maltrato, pero en la base están los micromachismos: el control (mirar el móvil, controlar la ropa, los amigos, ¿dónde estabas?, ¿por qué no has llamado?, no me gustan tus amigas…), negarse a ponerse el condón, el chantaje emocional para conseguir sexo, los insultos, la delegación de responsabilidades porque tú lo haces mejor… Tod@s podemos ser el sustento de la pirámide. 



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