dilluns, 27 de setembre de 2010

¡No hay pastillas para los hombres! Las iniciativas para crear el método anticonceptivo masculino no sólo se han visto frenadas por razones médicas, Compartamos la responsabilidad

En 1960, con el nacimiento de la píldora anticonceptiva femenina, el mundo de la salud vivió una verdadera revolución. Por primera vez, el control de la fertilidad estaba en manos de las mujeres. A cincuenta años de su creación, un método anticonceptivo masculino, en base a inyecciones hormonales podría ayudar a lograr una mayor participación de los hombres en la anticoncepción.
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Desde que apareció la píldora anticonceptiva femenina han sido las mujeres las que deciden cuándo y cómo ser madres, porque mientras ellas toman una pastilla diaria, con altos niveles de hormonas que reducen las probabilidades de quedar embarazadas, millones de hombres en el mundo entero se han acostumbrado a que la mujer cargue con el peso de la fertilidad.
Silvia Lamadrid, socióloga del centro interdisciplinario de estudios de géneros y sociedad de la Universidad de Chile, explica que el método femenino generó cierta esclavitud en la mujer: “Ellas debían aceptar todos los cambios hormonales y sus consecuencias, como tensión mamaria, sensación de náuseas o riesgos de coágulos”, dice la sociológa.
En 1960 la Organización Mundial de la Salud (OMS) planteó la creación de un método anticonceptivo masculino, pero no fue hasta 1980 cuando se demostró, a través de una serie de estudios, que los hombres sí querían asumir responsabilidades en la planificación familiar. Desde entonces, diferentes países como Alemania, Canadá e Italia han tratado de dar con la “píldora masculina”.
Lo que busca esta opción es dar al hombre una solución alternativa a los métodos anticonceptivos ya existentes, como los preservativos y la vasectomía, y de paso lograr una mayor participación de ellos en los procesos reproductivos.
¡No hay pastillas para los hombres!
Las iniciativas para crear el método anticonceptivo masculino no sólo se han visto frenadas por razones médicas, sino también por creencias culturales. Muchas mujeres creen que los hombres no serán capaces de comprometerse a tomar pastillas a diario o inyectarse hormonas todas las semanas.
Horacio Croxatto, médico especialista en anticoncepción, ha trabajado desde 1970 en estudios sobre anticoncepción masculina y conoce de cerca las barreras culturales. “Los hombres no van a cumplir con la demanda de tomar todos los días de la vida una pastilla, son más mentirosos y olvidadizos que las mujeres. Además creen que la anticoncepción es sólo algo femenino”, dice Croxatto.
El año 2005, el laboratorio alemán Schering y el laboratorio holandés Oregon, decidieron desarrollar un método de control de la fertilidad masculina, en base a inyecciones. El estudio, al que se han sumado once centros europeos, tiene a 400 parejas probando la efectividad de este nuevo método. En algunos países de Latinoamérica la misma idea se persigue hace algunos años.
En México, desarrollaron un parche cutáneo, el cual libera gradualmente una sustancia que inhibiría la producción y maduración de espermios. Sin embargo, este método aún está en investigaciones, porque la serotonina -uno de sus componentes- puede tener efectos secundarios inesperados en los hombres a nivel emocional y sexual.
En Chile se realiza desde 2007 un estudio para probar la eficacia de las inyecciones anticonceptivas en hombres.
La Dra. Gabriela Noé trabaja en esta investigación y explica que el objetivo de estas inyecciones es cortar la conexión cerebral de la hipófisis con la zona pélvica evitando así la producción de espermatozoides. Con estas hormonas, el hombre queda prácticamente infértil, situación que es reversible luego de tres meses de abandonar el tratamiento.
Lo novedoso de este método es que no sólo trabaja con hormonas masculinas como la testosterona, sino también con hormonas femeninas y andrógenos, cuya función es mantener los caracteres sexuales intactos. En otras investigaciones sobre inyecciones anticonceptivas masculinas se ha descubierto que no producen ningún efecto secundario en el hombre.
Por ahora sólo falta que los laboratorios farmacéuticos muestren interés por estas inyecciones para así comercializarlas a fines de año. “La disposición de los hombres a utilizarlos ya está. No quieren que su mujer cargue con todo el peso, quieren ser ellos los que asuman su propia fertilidad”, explica la Dra. Gabriela Noé.
De ser así, la anticoncepción ya no será sólo una preocupación de las mujeres, después de cincuenta años. Una verdadera revolución sexual comenzará a vivirse: hombres y mujeres trabajando juntos en el control de la fertilidad.

1 comentari:

  1. Si bien el la actualidad los cuidados en la reproducción recaen en la mujer pues el 98% e los anticonceptivos son creados para ella, pienso que si se establecen estrategias en la consejería de la anticoncepción para la pareja tanto hombre como mujeres se responsabilizaran de la misma no importando quien tome o aplique el anticonceptivo.

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