dijous, 7 d’octubre de 2010

Lunas de MIel; Contigo al fin del mundo. ¿Conoces su origen?



Los tiempos han cambiado que es una barbaridad y los rituales nupciales, y entre ellos el viaje de novios, no han escapado a esa evolución vertiginosa.

Y es que después de varios meses de preparativos, uno de los momentos más esperados por los recién casados son estas vacaciones con las que estrenan o reinauguran su vida en común. En sí misma, la expresión resulta un tanto controvertida porque, a decir verdad, será su primer viaje de casados y, además, tampoco es exactamente una luna de miel, frase que define, en realidad, al mes que continúa al enlace, con independencia de que vayan o no a preparar las maletas.

El origen de esta tradición es totalmente impreciso. No obstante, se cree que fueron los teutones, un pueblo asentado en Alemania durante la Edad Media, quienes dieron nombre a la costumbre. Se cuenta que sólo celebraban sus bodas durante la luna llena y se ha alimentado la creencia de que después de la boda los novios bebían licor de miel durante un mes, al que atribuían propiedades afrodisiacas.

Sin embargo, algunos estudiosos de la antropología apuntan que la costumbre de emprender un viaje tras la celebración del enlace podría tratarse de una reliquia de los antiguos matrimonios "por captura". En algunas culturas, los maridos secuestraban a su futura esposa para evitar represalias de sus familiares, con la intención de que la mujer quedara embarazada en el mismo mes.

A París en el seiscientos

Mucho ha llovido desde entonces. Pero las cosas también han cambiado en los últimos años. Unas décadas atrás, las islas o incluso algunas ciudades de la península, eran el destino favorito de los recién casados; otra opción era llegar hasta Lisboa o París en el seiscientos.


Fuente: Ángeles Cabelludo http://www.estarbien.com/articulo.asp?idart=269862&idcat=549&idcal=&vd=18/05/2007&vh=25/05/2007%2023:59:00&texto=mujer&filtro=yes

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