dijous, 24 de desembre de 2009

Histéricas históricas

El término histeria proviene de hysteron, del griego útero, esta basado en la antigua medicina griega y desde allí tradicionalmente se la consideraba a la histeria como enfermedad del utero, por lo tanto de las mujeres. En la actualidad ha quedado descartada esta postura, considerandose que no existe relación alguna con el útero ni es una entidad exclusiva de las mujeres.

Fuente:  http://www.clinicapsi.com/histeria.html




La histeria femenina, más exactamente , cómo se trató durante miles de años.



Galeno tratando una paciente

Los griegos tenían la errónea teoría, y bizarra por cierto, que el útero recorría el cuerpo de la mujer libremente. Este al llegar a la zona del pecho provocaba un apretón considerable que daba como resultado un malestar físico en la mujer y, consecuentemente, alteraba su carácter “enloqueciéndola”. De aquí la palabra histeria: útero. El tema cautivó las mentes de muchos autores clásicos que dedicarían gran tiempo a explicarlo. Por ejemplo Hipócrates y Platón lo asociaban con la menstruación y teorizaban posibles causas; incluso el gran Galeno, primer médico de la historia, que estudió el tema concluyó: “La histeria es una enfermedad causada por la falta de placer sexual en la mujer, cuya solución es la satisfacción sexual”.
Con esta base teórica del mundo clásico los doctores de tiempos posteriores utilizarían una técnica singular para “curar” la histeria: provocarle un “orgasmo medico” a la paciente. Bueno, no todas las terapias medicas antiguas tenían que ser dolorosas o sangrientas, esta, más para las mujeres, resultaría ser extremadamente placentera.
Leyendo extractos del libro: “La tecnología del Orgasmo: Histeria, el vibrador y la satisfacción sexual de la mujer” de Rachael Maines, me encontré con varios detalles interesantes. La autora se dedicó a compilar y estudiar los métodos utilizados para “curar” la histeria a lo largo del tiempo. Y es que, como es lógico, el tratamiento varió considerablemente con el pasar de las épocas. Durante la edad media y la edad clásica se recurría a alentar al esposo a que “atendiera mejor a su mujer” y, en el caso de ser soltera, a la “masturbación recetada”. Luego, con el nacer de las ciudades, comenzaron a ser doctores “especializados” en masajear el clítoris femenino los encargados de “curar” esta llamativa “enfermedad”. En la época Victoriana modelos de mesa funcionando a vapor eran encontrados en los consultorios más importantes de Londres, de hecho, era una práctica tan popular que muchas clínicas contaban con varias máquinas. No obstante, aquí viene lo interesante: la falta de tiempo y la búsqueda de comodidad llevó a que se investiguen métodos “alternativos” para conseguir el orgasmo femenino automaticamente. En primer lugar se investigaron distintos tipos de métodos hidroterapeuticos (masturbación con burbujas) pero posteriormente se fueron desarrollando los primeros vibradores electricos, tales como los que existen hoy en día solo que mas peligrosos -imaginen introducir un aparato eléctrico de principios del siglo 20 en una zona húmeda y encapsulada del cuerpo!-. Es llamativo que en un principio no eran algo taboo, de hecho, gran cantidad de modelos y tipos se vendían desde las góndolas de las tiendas y en farmacias. Fue con el pasar del tiempo, y el avance de la medicina, que este tipo de instrumentos comenzara a ser mal visto por la sociedad.

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