dilluns, 23 de maig de 2011

Los ojos de la guerra



Miguel Gil: abogado, periodista y corresponsal de guerra que junto a su compañero Kurt Schork fue asesinado en Sierra Leona en mayo de 2000. Su muerte supuso un punto y aparte en la historia de los periodistas-corresponsales de guerra, prototipo de periodistas y seguidores ha sido premiado internacionalmente. Manu Leguineche y Gervasio Sánchez nos contarán cómo ocurrió la muerte de estos dos peridistas relatada a través de uno de los supervivientes, cómo fue el día después, la repatriación de los cuerpos desde Sierra Leona, el entierro en España donde llegaron centenares de compañeros de todos los rincones del mundo. El libro constará también de textos escritos en homenaje a Miguel Gil realizados por periodistas de prensa escrita, radio y televisión tanto en España como del extranjero.


Hace ya algunos años que leí este magnífico libro-homenaje. Es muy crítico y narra situaciones terribles. Aventuras espeluznantes en un marco aterrador. Las imágenes que acompañan la obra son de una crudeza espectacular, incluso a día de hoy que estamos saturados de imágenes de niños famélicos y heridos.
Precisamente esa es una de las máximas críticas que se hacen desde la obra. El sensacionalismo de las imágenes que han sido elegidas para el regocijo de la plebe. La imagen de un atentado justo antes de la información deportiva. Que la gente cambia de canal "porque están comiendo". El morbo de la sangre y la guerra como si fuera una película. La banalización de lo que ocurre en el 80% del mundo. Porque nosotros formamos parte de una minoría privilegiada, lo normal es "lo otro".
Gracias a Miguel Gil descubres que una imagen sin ninguna gota de sangre puede resultar mil veces mas expresiva, reveladora y aterradora de lo que pudiera ser otra más específicamente sangrienta. Y no solo eso, sino que la mayoría de veces esas son las imágenes que explican mejor el problema de fondo de los conflictos y son capaces de transmitir la esencia básica de lo ocurrido.



Los ojos de la guerra es el resultado de la emoción compartida sin excepciones por los que trataron a Miguel Gil, periodista asesinado en una emboscada en en Sierra Leona el 24 de mayo de 2000, junto con el estadoudinense Kurt Schrok.
Aquí se explica por qué, cuándo y cómo murió Miguel Gil, un ejemplo ético para todos. Es el punto de partida para que setenta reporteros de todo el mundo, a los que agradecemos su contribución, nos mandaran sus recuerdos, sus historias sobre algunos de los grandes conflictos que han asolado el mundo en el siglo XX, las raíces y el porqué de su profesión, sus enemigos, la mentira, la ocultación de la verdad, la censura, los intereses económicos y políticos, los peligros, la masificación de la cobertura, el sometimiento al diktat de las grandes cadenas de televisión, las guerras virtuales... Ninguno de estos setenta reporteros quiso cobrar por su trabajo y el dinero recaudado sirvió para convocar el Premio Gil de Periodismo, cuya primera convocatoria de falló el 24 de mayo de 2002, convocado por el Grupo Random House Mondadori y la Fundación Miguel Gil.


Miguel murió en mayo del 2000 mientras el resto del primer mundo suspiraba aliviado porque el temido "efecto 2000" que iba a colapsar ordenadores al final no fue tal desastre.

Después de once años las cosas han cambiado mucho en cuanto a periodismo de guerra se refiere. Y me doy cuenta ahora gracias a los recientes conflictos norteafricanos.
Los gobiernos déspotas de los caciques y jeques saben que deben mantener a los periodistas lejos de la guerra, porque de esta forma solo deberán de enviarles periódicamente los "informes oficiales" para que redacten sus artículos des del hotel donde les tienen recluidos.
Pero últimamente gracias a internet, a sitios como Youtube y a los móviles con cámara de vídeo, he sido testigo de la información de primerísima mano en el mismo meollo del conflicto. Un lugar donde muy pocos pueden llegar sin recibir un balazo. Y son los mismos contendientes o manifestantes los que hacen de cámaras improvisados.
De esta forma pude ver como el rey Mohamed trató a los saharauis que protestaron o también como las manifestaciones en Siria son aplacadas de forma terrible.

El oficio de reportero de guerra debe de ser algo que requiera de una vocación enorme. Supongo que cobrarán mejor que otro tipo de periodista, pero sinceramente no creo que sea uno de esos curros donde puedas ir a "hechar las horillas, fichar y 'pacasa". Por bien que se cobre supongo que son personas con una ansia de informar casi de nacimiento.
Las imágenes filmadas por Miguel han sido vistas en todo el mundo. Su cámara captó la angustia de los albano-kosovares, acosados por los militares serbios en Prístina y él fue uno de los pocos periodistas occidentales que permanecieron en esa ciudad durante la ofensiva aérea de la OTAN sobre el ejército yugoslavo. El episodio del conflicto checheno en Grozny es espectacular. Miguel desarrolló una arriesgada y humanitaria labor profesional, en numerosos frentes de batalla como Bosnia, Kosovo, Congo, Liberia, Ruanda, Sudán, Chechenia y Sierra Leona.

Fuente: http://zervio.blogspot.com/2011/04/los-ojos-de-la-guerra.html

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