dilluns, 7 de desembre de 2009

Aseguran que la pasión de una pareja dura entre uno y tres años Lo dice una antropóloga norteamericana que estudió el tema. Afirma también que en una relación sólo la mitad es hormonal. Otros expertos coinciden. Y agregan que para que el amor dure hace falta confianza.

En tiempos en que hombres y mujeres son asaltados por gigantografías de cuerpos semidesnudos que venden zapatos o televisores. En épocas en que el encuentro empieza por el sexo y recién luego se piensa en la construcción de la intimidad y la ternura. Y en un contexto donde la tecnología —celulares, e-mail— cambió el modo de relacionarse, ¿de qué depende la duración de la pareja? Según un estudio, la pasión persiste entre 1 y 3 años.

"El amor está asociado con la presencia de dopamina, un neurotransmisor cerebral asociado con la motricidad, las emociones y los sentimientos de placer. Quienes deseen una pareja duradera deberán compartir actividades interesantes, ingeniosas y excitantes", indicó en exclusiva a Clarín la antropóloga estadounidense Helen Fisher, que investiga el tema desde 1983.

La experta asegura que en la atracción por el ser amado intervienen tres neurotransmisores cerebrales: la dopamina (también produce taquicardia e hipertensión arterial), la noradrenalina (produce los impulsos y la motivación) y la serotonina (un inhibidor que reduce su presencia en estados pasionales).

Fisher arribó a estos resultados sobre la base de dos estudios. Uno, realizado con la ayuda de la neuróloga de la Facultad de Medicina Albert Einstein de la University College in London, Lucy Brown, que consistió en escanear el cerebro de 34 personas mientras miraban la foto de la persona por la que sentían una atracción física. Mientras lo hacían, las imágenes de estos cerebros mostraron elevados niveles de dopamina o noradrenalina, o de ambos, tanto como una disminución en los niveles de serotonina.

La otra investigación consistió en una encuesta consistente en preguntas y respuestas que se realizó a 800 personas con la precondición de que cada una de ellas hubiera vivido, alguna vez, el amor pasional. El 80% de las respuestas reveló que la pasión sólo duró entre 1 y 3 años.

De este modo Fisher concluyó: "La pasión dinamiza en el cerebro más o menos la presencia de tres neurotransmisores y tiene una duración de entre 1 y 3 años Después, el amor y la confianza pueden extender la duración de la pareja una década o más".

Una encuesta de la Universidad de Cornell, de Nueva York, apunta en el mismo sentido: cinco mil personas entrevistadas de 37 culturas diferentes coincidieron en que la pasión dura entre 18 y 30 meses.

Consultados sobre la opinión de la antropóloga evolucionista, psicoanalistas y médicos argentinos afirman que el amor pasional es sólo la mitad del amor. "El otro 50% dependerá de cómo se combinen los rasgos personales de las personas que integren la pareja", afirma el médico y psicoanalista Sergio Rodríguez.

Si esto ocurre, tanto Rodríguez como otros expertos aseguran que es posible atravesar un ciclo de entre 12 y 18 años de relación. Un amor que hoy puede considerarse "duradero".

Uno de los que opinan en este sentido es el psicoanalista de pareja y familia Miguel Hoffmann. "Los factores individuales actúan sobre el vínculo a través de lo que hoy se conoce como apego y van de la mano de la ''elastancia'' o capacidad para recuperarnos cuando la vida nos aplasta como una pelota a la que pisamos y soltamos".

"En el amor pasional nos obsesionamos por nuestro amado y estamos en éxtasis. Es un estado que no podemos controlar", sintetiza Fisher, también autora del best seller "Why we love" (Por qué amamos). Y si la pasión es un estado de fiebre que toda persona disfruta cuando vive y anhela cuando no la tiene, quizás sea oportuna la conclusión de Hoffmann: "Pedirle a la química que haga todo es ponerle un plazo biológico a la relación".

Una verdad que no puede perderse de vista. Hoy las relaciones amorosas empiezan donde 50 años atrás las parejas concluían. "Las relaciones tradicionales ponían primero el acento en el desarrollo del vínculo afectivo, emocional, familiar y recién después venía el sexo. Ahora es al revés. El sexo está al principio y después hay que construir la intimidad, la ternura y un compromiso", analiza el médico psicoanalista, Emiliano Galende.

"El compromiso con otra persona u otras personas, particularmente un compromiso incondicional y, más aún, un compromiso del tipo ''hasta que la muerte nos separe, en las buenas y en las malas, en la riqueza y en la pobreza'', se parece cada vez más a una trampa que debe evitarse a cualquier precio", describe el crítico de la posmodernidad, el escritor polaco Zygmunt Bauman, en su libro "Amor líquido". Una obra que intenta demostrar lo alicaída que está la solidaridad, la confianza, la durabilidad.

Quizás una fórmula para sobrevivir a estos tiempos sea, como sugiere Hoffmann, "construir el amor a través de actos de confianza que refuercen el vínculo y con pruebas de la eficacia que cada uno tiene para contener al otro". Sólo se trata de amor. Un poco de amor.



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