dilluns, 7 de desembre de 2009

"Shopping y sexo dan la misma satisfacción"

Cuando hacemos una compra es como si hiciéramos el amor. Un vestido nuevo deseado desde hace tiempo puede causar la misma satisfacción que una noche de amor. Experimentamos el mismo tipo de placer, ya que ambas actividades, el sexo y el shopping, están reguladas por la misma área cerebral, el sistema límbico.

Quien lo afirma es el Premio Nobel de Economía 2000, Daniel McFadden, como conclusión de "Una visión sobre el mundo", dos jornadas científicas promocionadas por el principado de Mónaco y la CMB Foundation con el asesoramiento de la Fundación Umberto Veronesi.

La actividad económica no tiene nada que ver con la región cerebral que se relaciona con la cultura y la enseñanza, como podría pensarse. "Ellas —explica el profesor de Berkeley— constituyen, para quien está involucrado, un placer. Y las vías cerebrales del placer tienen que ver con el sistema límbico".

El economista basa estas afirmaciones en los últimos logros producidos en el campo de la neurociencia y, en particular, en la posibilidad de verificar con las técnicas de PET y de resonancia magnética cuáles son las zonas del cerebro que se activan como consecuencia de una determinada acción.

McFadden precisa: "La actividad sexual o el uso de drogas provocan la liberación de los mismos neurotransmisores cerebrales que se desencadenan con el placer de haber hecho una buena compra".

El Nobel de Economía citó en especial el papel que juega en todo esto el péptido ocitocina, que tiene que ver con el placer. "Si se bebiera este péptido —concluyó McFadden— se podría influir en la decisión de compra de los consumidores". Para felicidad de los publicistas.


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