diumenge, 17 de gener de 2010

La denominación de la mujer casada

Al contrario de lo que ocurre en otros países, la mujer casada siempre ha conservado en España su apellido familiar, aunque no falten ocasiones en las que, a imitación de costumbres extranjeras, acabe usando el apellido de su marido.

Al contrario de lo que ocurre en otros países, la mujer casada siempre ha conservado en España su apellido familiar, aunque no falten ocasiones en las que, a imitación de costumbres extranjeras, acabe usando el apellido de su marido.

En España, la mujer conserva su apellido de nacimiento aunque contraiga matrimonio y el mismo pasa a sus hijos, que tendrán dos apellidos: del padre y de la madre. No es lo habitual en la cultura occidental. Por ejemplo, en Francia y en el Reino Unido los hijos solamente usan el apellido paterno, aunque los recientes cambios legislativos en aras de la igualdad entre hombres y mujeres permiten la adopción del apellido materno. En cualquier caso, solamente se usa un apellido. En Estados Unidos, se usa, igualmente, un apellido, el de la familia paterna, pero es frecuente la adopción de un segundo nombre de pila, antepuesto al apellido, con el nombre de familia de la madre. Un ejemplo muy claro; el Presidente John Fitzgerald Kennedy tenía, como cualquier ciudadano norteamericano, un único apellido, Kennedy, el de su padre, pero su segundo nombre Fitzgerald, que era el apellido de soltera de su madre, Rose Fitzgerald, la cual, como todas las mujeres del ámbito anglosajón, perdió su apellido de nacimiento al casar con Joseph Kennedy.

Aunque todas las españolas casadas mantienen su apellido, ha sido frecuente tiempo atrás el uso –extranjerizante y en retroceso- de la frase “señora de X”. Así, María Suárez Gutiérrez, casada con Juan Ibáñez Durán, sería conocida socialmente como “la señora de Ibáñez Durán (don Juan), de soltera María Suárez Gutiérrez”. Esta costumbre carece de todo reflejo legal y, por tanto, aunque se pueda utilizar socialmente, no se puede emplear en documentos oficiales.
No obstante, en territorios orientales de España (Cataluña y Baleares) es habitual que las mujeres usen en sociedad el apellido de su marido. Así, la difunta esposa de Juan Antonio Samaranch era conocida comúnmente como Bibís Samaranch de Salisachs, lo que, para los conocedores de la costumbre catalana, denota claramente que su apellido paterno (la familia de donde procede) era Salisachs, mientras que el apellido Samaranch, el de su marido, no la denominaba oficialmente en ningún documento público. Igual ejemplo sería el caso de Marta Pujol de Ferrusola, esposa del ex Presidente de la generalidad de Cataluña, Jordi Pujol, la cual, realmente y a efectos legales, es Marta Ferrusola Lladós mientras que la auténtica Marta Pujol Ferrusola (sin de intermedio) es la hija de ambos.

Por todo lo dicho, si en nuestras investigaciones encontráramos una señora identificada como “Juana Font de Mercadal”, sepamos que con casi total seguridad será casada con un señor Font e hija de la familia Mercadal y no, como se usaría en el resto de España, hija de un señor Font y “señora de Mercadal”.
 

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